jueves, 4 de abril de 2013

Crespo es Cine y Arte, una vez más


Crespo es Cine y Arte, una vez más
Por Mauricio Percara

El Cineclub Crespo comenzó su calendario de actividades para este año y sorprendió al público con un evento cargado de arte. El domingo tres de febrero se presentaron los músicos nogoyaenses Oblinof Kohara y Octavio Aga, mientras se exponían los dibujos de los paranaenses Martín Pérez Campos y Joaco Pérez Campos. También se proyectó Exit through the gift shop de Bansky.  

El domingo 3 de febrero, recordado históricamente por la batalla de Caseros, fue también un día especial en la ciudad de Crespo. Se desarrolló la tercera jornada de la  XIII Fiesta de la Pizza, un evento importantísimo para la colectividad italiana y para el público en general de la localidad y la región. Pero, además de ese evento, en un sitio menos ruidoso, con aires de lectura y saberes, un grupo de jóvenes celebró un encuentro de cine y arte.
En horas tempranas de la tarde del domingo, los chicos que componen el Cineclub arribaron a la Biblioteca Popular Orientación. Abrazos, risas, calor (mucho calor…), reencuentro, ideas mágicas; empezaba a crearse el ambiente propicio para el disfrute de las artes.
Entre pruebas de sonido, un análisis metódico acerca de la mejor ubicación de la pantalla y ajustes del proyector, llegaron los primeros invitados: desde Paraná, una banda de chicos acompañando a los dibujantes Martín Pérez Campos y Joaco Pérez Campos.
Minutos después, los artistas comenzaron a distribuir sus trabajos por el lugar y a definir sitios estratégicos para exponer su arte. Decorados con grullas, broches de madera y una iluminación acorde, ayudaron a generar un ambiente completamente ecléctico.
Más tarde, llegó la gente de Nogoyá. Cargando guitarras, aparecieron los jóvenes cantautores Oblinof Kohara y Octavio Aga.
El público comenzó a acercarse al lugar y pudo apreciar la muestra. Se deleitó con los exquisitos trabajos elaborados en tinta y también, en algunos casos, con material reciclado (como cartón o restos de papel).
Cerca de las ocho de la noche, Oblinof Kohara comenzó a rasgar su guitarra y a cantar con ritmo dinámico y versátil, al mejor estilo folk. Hizo un breve repaso de sus canciones e, incluso, tocó algunos temas de su último disco: Psicodelicia.
Más tarde fue el turno de Octavio Aga quién, con voz melódica y ciertos ribetes que recuerdan a Luis Alberto Spinetta, también amenizó uno de los momentos más emotivos de la jornada, en un tono más oscuro y relajado que su antecesor. Repasó su trabajo discográfico y también invitó a Kohara a tocar una más, mostrando así parte de la labor que desarrollan en conjunto, siempre bajo el sello Tuamalanpak.
Finalizado el show, se apagaron las luces y se inició la proyección de Exit through the gift shop del artista callejero Bansky. Dicho largometraje fue nominado al Oscar en 2011 en la categoría Mejor película documental y resultó ganador en la misma categoría y mismo año del Independent Spirit Awards. Se trata de un film controversial en cuanto a la clasificación, ya es una realización completamente alternativa y experimental. Durante los casi noventa minutos de proyección, los asistentes disfrutaron de una asombrosa pieza del cine independiente.
Así se dio fin a una jornada que trasladó voraginosamente a los casi cincuenta concurrentes  a la magia, la música, los trazos y colores del arte plástico y del cine de autor. De esa manera, el Cineclub Crespo dice presente y nos invita a prepararnos para mucho más en este 2013.  
  
El Cineclub Crespo
Desde 2010, un grupo de jóvenes entusiastas avanza en un proyecto cuasi caritativo: darle a la gente de Crespo “pan y circo”. En este caso, cine y algún aperitivo ocasional.
El punto de encuentro es simplemente anecdótico: se realizaron proyecciones en el ex Museo Municipal (hoy Sala Auditorio Eva Perón), en el Salón Municipal, en escuelas y hoy en la Biblioteca Popular Orientación; pero la esencia es siempre la misma.
Las películas son para todos los gustos. Se pasan clásicos, como La Naranja Mecánica de Stanley Kubrick; grandes obras del cine experimental y de autor, como Gerry de Gus Van Sant; producciones de cineastas locales: Eduardo Crespo, Maximiliano Schonfeld e Ivan Fund. Además, se invitan a otros directores y críticos de cine, tales como Oscar Cuervo, Alejandro Ricagno y Santiago Loza.
Para enterarse de la programación de eventos, pueden ingresar a www.facebook.com/pages/Cineclub-Crespo o a cineclubcrespo.blogspot.com.ar

Más información acerca de los artistas

Fotografías:
Martin Giménez

Entrevista. Cristian López: “Agarro la guitarra y algo me sale, siempre”


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Cristian López: “Agarro la guitarra y algo me sale, siempre”
Por Mauricio Percara
Rollando Rolla, la mítica agrupación crespense, se presentó el sábado 16 junto a Noctámbulo (también de Crespo) en el Salón Policial, después de un aparente letargo. Aprovechando esa ocasión, entrevistamos a Cristian “El Mafia” López (36), voz y guitarra de la banda, quién habló sobre la agrupación y mucho, mucho más.

La banda
¿Cómo empezó todo?
Hace unos 18 años empezamos. Antes de comenzar con Rollando Rolla, ya veníamos tocando con Maxi (Miranda) en otra banda: Degollados. Estaba Maxi, Mariano Canga, Mariano Ledesma y “Cachito” Hartman. También, tocaba con mi hermano Martin.
En el ‘96 hicimos un trío. “Nano” Canga en el bajo, Maxi en batería y yo en guitarra. Por razones personales, Nano dejó la banda. En ese lapso, tocamos en el Club Atlético Paraná, se hacían recitales ahí en esa época. Fue la primera vez que salimos con esa formación a tocar, hacía mucho frío.
Mano a mano, con Maxi, fuimos sacando los primeros temas. Una vez, él tiró un riff y sacamos la primera canción: Golpes, realidades y resistencias. Hoy en día, todavía lo seguimos haciendo, le vamos agregando cosas, la experiencia lo va mejorando.
Después, sacamos más temas. Yo no soy de los que hacen una gran producción de temas durante el año, me lleva mucho tiempo hacer una canción. Yo los realizo como a mí me gusta, como yo quiero. Y nosotros metemos todos los temas, no descartamos ninguno, como otros pueden hacer. Por supuesto, también tengo mucha música escrita que quedó ahí y que alguna vez va a salir. Agarro la guitarra y algo me sale, siempre. Cada una de las partes se une sola, no necesito romperme la cabeza. Sale alguna melodía y todo empieza, se amalgama. No va en si a alguno le gusta o no, es por satisfacción personal.  Y, también, a algunos les gusta…
Con nuevas incorporaciones, la formación de la banda quedó así: Maximiliano Miranda en la batería, Claudio Zapata en el bajo, Hernán Jacobi en guitarra y yo en guitarra y voz.
¿Hacia dónde los llevo la música?
Con Rollando Rolla tocamos en casi toda la provincia. De pibes, teníamos la efervescencia de salir a tocar y conocer lugares. Fuimos a Concepción del Uruguay, Ramírez, Viale, María Grande, Basabilbaso, Victoria, Hernandarias, Diamante, Hasenkamp y muchas otras localidades. Volvíamos dos o tres veces, a veces no querían que volvamos (risas).
También tocamos una vez en Santa Fe. Mucho frío, no nos prestaron instrumentos los músicos de las bandas de allá. Pero conocimos gente. A los personajes del lugar, obvio.
Cómo anécdota, te puedo contar que nos pasaba que eran las seis de la mañana y estábamos en el techo en la sede de algún club y llegaba un encargado y nos decía “¿qué hacen ahí arriba?”, le decíamos “viendo el amanecer” y nos rajaban.
A Hasenkamp fuimos seis veces, conocían nuestras canciones y las cantaban, nos querían. Era como estar de locales. Otro ejemplo es Sauce de Luna. En esos lugares nos recibían como si fuéramos… una banda de verdad.
Nosotros siempre tocábamos de la misma forma, es lo que la gente siempre rescato de nosotros, nada más. No somos grandes músicos ni nada por el estilo, pero siempre dimos todo.
Muchas veces nos pagaban para tocar cuando estábamos de gira. Acá, en Crespo, siempre tocamos por “el choripán y la coca” o por menos que eso. Parece que acá no valoran tu esfuerzo.
Teníamos ofrecimientos para tocar en todos lados, incluso para ir a Buenos Aires. Aquella oportunidad la dejamos pasar, por nuestros respectivos laburos y otros temas. Si no se da, no se da, no hay que volverse loco con ser famoso. Conozco gente que terminó cazando pajaritos en el monte, esperando a que le graben un disco.
Almafuerte nos ha invitado a tocar, a través de gente de otras bandas. En cierta ocasión, alguien que nos conocía a través de un contacto con un grupo llamado los “Discípulos de Onán”, un pibe al que le decían “El Bocha”, organizó un recital con Almafuerte y estuvimos con Iorio, charlando. Nos contó anécdotas, hablamos, le dio a varios y a nosotros también. Lo hicimos hablar, siempre tratando que tire alguna de sus frases agudas.
¿Por qué el nombre “Rolando Rolla”?
Por algo del lunfardo. Tiene otro significado, pero yo lo tomé como un “Andar andando”. Yo lo tomo por ese lado. Queda a libre interpretación. También, en esa época estábamos re locos.
¿Qué dejaron plasmado en disco hasta ahora?
Sacamos un demo, suena asqueroso. Siempre hay cosas que no terminaron de cerrar. Primero grabamos un tema que suena bien: “Sólo pelear”. Una historia, a los temas que hago no los armo tradicionalmente. Son tres notas, sin coro, digo lo que quiero decir. Sin saberlo, tal vez sea animarse a decir lo que otros no se animan a decir. Como diría Nietsche, el músico y el artista nunca se animan a hacer algo así.
-Y al que critique le regalas un frasco de mermelada, para contrarrestar lo agrio. Como hacía Nietsche…
Sí, lo importante es expresar lo que se quiere. Desde lo político, social. Hay que buscarlo, se puede ser directo o no. Para mí es así. Ahora si estoy haciendo canciones con coro, porque me gusta cómo quedan así, me sirven los estribillos para fusionar varias historias, por ejemplo. Pero nosotros nunca buscamos ser famosos. Si viene, viene.
Influencias
¿Qué música fue la que te marcó el camino? ¿Qué bandas escuchaste a lo largo de tu vida?
Como mi viejo tenía la radio, esde chico escuchaba Riff, Sumo, Sobrecarga, KGB, Spinetta, Hermética, La Renga, Punto G. Me acuerdo de “Don Cornelio y la Zona”, la banda de Palo Pandolfo, me gustaba el tema “Ella vendrá”. En esa época me gustaba, ahora no sé.
Escuchaba AC/DC y bandas como Pantera, aunque a veces no las soporto. Internacionales no me gustaban tanto, por ahí escuchaba esos temas melódicos de los ‘90 y me daban ganas de partir el disco, de romper el cassete, para que no lo pasen nunca más.
¿Qué bandas de la localidad y la zona te gustan?
Las bandas que me gustan son 220, siempre parejito, un poder. Me gustaba La Podrida también, hace mucho que no los escucho. Y también conocí a los Sublevados, de Ramirez, desde que éramos chicos, desde los 15 años.

Regreso y fantasmas del pasado
¿Separación o distanciamiento?
Nunca nos separamos. Las cosas de la vida, como empezar a trabajar más para mantener a la familia, te desgastan. Un día fui a ensayar y ya no era lo mismo. Dormir poco, levantarme temprano para ir a laburar, era otra cosa. Nos seguíamos viendo, pero ya no tocábamos.
En la formación actual no está Hernán Jacobi…
“El Rata” (Hernán Jacobi) estuvo con nosotros casi desde el comienzo, cuando ya teníamos una agenda de shows y hasta nos pagaban por tocar. Ahora, cuando volvimos, no lo incluimos decidimos que no esté con nosotros. Resolvimos ser los que siempre le pusimos fichas a la banda y no estuvimos paseando por todos los grupos. Eso y otras actitudes fueron las razones que lo terminaron descartando.
¿Se viene un disco?
Hoy en día, estamos armando la estructura necesaria para grabar por nuestra cuenta. Queremos hacer algo por nuestros propios medios. De esa manera, no tenés reloj. No te limitás, ni condicionás. Y así, siempre sale algo.

Hombre de radio y libros
¿Cómo fue tu historia en la radio?
Salía a cobrar el servicio por las casas, cuando teníamos el circuito cerrado en FM 100. Estuve de operador. También hacía locución comercial de eventos, notas y conducción. Alguna vez, hasta realicé un programa de música alemana. Algunas canciones están buenas.
Es difícil hablar para mucha gente, es un compromiso. Ahora trato de no escuchar radio, me da asco. Están todos influenciados por los partidos políticos, nadie es imparcial. Sobre todo me molesta una mujer, que está a la mañana, que no sabe ni hablar. 
El último gran referente creo que fue mi viejo (Héctor López). Ayudaba a mucha gente, decía cosas que por ahí no le gustaban a mucha gente. Le fue fiel a lo suyo, nunca se arrodilló ante nadie. Yo tampoco. A él lo conoce todo el mundo, le hacen homenajes. Rescato su honestidad, puede andar con la frente en alto.
En algún momento creí que estaba preparado para decir las cosas, con cierta altura. Pero hay días que no tengo ganas de hablar y la radio se trata de eso, todos los días tenés que hablar. Hacer móviles, nunca me gustó. Creo que no tengo vocación.
Acá, en Crespo, vemos que están siempre los mismos. Están en los chismes, las pavadas. A veces dan ganas de meterles un palo por el micrófono. Hay otros que son mucho más gente y no tienen la oportunidad.
Antes parafraseaste a Nietsche, ¿leés mucha filosofía?
Filosofía. Me gusta la observación, conocés como es uno, como es otro, pero hay cosas que nunca te terminan de cerrar. No sé si soy un gran observador, no soy muy metódico o detallista, pero trato de serlo.
Siempre leí.  “Dame el libro más grande que tengas”, decía. Me gusta la historia, argentina sobre todo. A mí me gusta saber. Y dicen que el saber no ocupa lugar. Al ir leyendo te vas acelerando un poquito. En base a eso, podés sacar tus propias conclusiones.
Al leer a alguien que sabe, entendés mejor lo que seguramente ya sabías. El que sabe, sabe. Es así. También los amigos son importantes, me gusta juntarme con gente copada.

Rollando Rolla toca el 11 de Mayo en el San Benito Rock.